Mi relación con la peluquería siempre ha sido sólo funcional y práctica o en palabras más simples: ODIO ir a la peluquería, principalmente porque he pasado toda mi vida odiando lo desarmado de mi pelo y la frente de 5 metros que me ha acompañado desde que tengo memoria.

Por lo menos para mí, uno de los grandes problemas que encontraba al ir a diferentes peluquerías era que más que ayudarme, los peluqueros siempre me hacían sentir sin opinión en el corte, preguntándome casi por cortesía cómo quería quedar, para terminar haciendo cualquier cosa y para peor, de mala gana #sorrynotsorry.

Todo esto ayudó a que el corte de pelo para mí fuese una lata y que ni siquiera buscase una mejor peluquería, quedandome siempre en la que estuviese más cerca (soy un desastre, lo sé).

 

Mi pelo 2 días antes (no fuí capaz de sacarme una foto despeinado para el internet, sori)

Pero la verdad es que este odio se acabó después de mi visita a La pelu de Ale”, la cual me invitó para ir a conocerla. El concepto de la peluquería es que se sienta como una casa, además todas las personas tienen la mejor  onda del mundo, lo que junto termina por crear un ambiente muy ondero justo en pleno providencia.

Ese día, me atendió Francisco, el cual con TODA la calma del mundo se dió el tiempo para preguntarme que era lo que quería lograr y tambíen cual era el cuidado que le daba a mi pelo (spoiler alert: no existe). Yo, muy honestamente le conté que soy un desastre, que mi pelo está seco y que me demoro años peinándome porque mi pelo es muy desordenado (además de contarle el profundo odio que he sentido toda mi vida hacia mi frente, razón por la cual siempre trato de taparla).

Luego de esta entrevista tipo Vértigo, acordamos degradar a los lados y cortar arriba para darle forma al pelo.

Mientras Francisco cortaba con calma y mucho cuidado, seguíamos conversando con toda la buena onda del mundo, en la cual me hablaba acerca de los productos que usaban en la peluquería (todos Cruelty free y totalmente profesionales) y de la variedad de tratamientos que ofrece la peluquería.

Luego de cortar a los lados, fuimos al área lavado en la cual también me aplicó un producto hidratante, volvimos al área corte y me explicó que prefería lavarlo antes para conocer cómo se comporta el pelo antes de cortarlo, lo que encontré genial y ahora que ha pasado tiempo debo confesar sirvió muchísimo, porque  ni después de la ducha se me desarma mucho el peinado (ALELUYA).

 

Una semana después

Cómo les había contado antes, el mayor problema que tenía siempre, es que a los pocos días del corte, todo el pelo se volvía a desordenar y perdía toda la forma que se me había dado, así es que definitivamente ésta iba a ser la prueba de fuego del corte y sólo puedo decir que “La pelu de Ale” pasó la prueba lejos, ya que mañana se cumple una semana y seco o mojado, el pelo no ha perdido la forma ni el volumen del corte original.

Así es que cómo se pueden dar cuenta, sólo tengo cosas buenas que decir de esta peluquería, tanto así que por el momento, planeo seguir cortandome el pelo ahí.

Si están buscando tener una experiencia de peluquería diferente, un cambio de look o variar la pelu de siempre, les aseguro que no se van a arrepentir de ir a conocer “La pelu de Ale”

Mi pelo una semana después


 La Pelu de Ale” – Perez Valenzuela 1228, Providencia (al lado del metro Manuel Montt). Las horas se agendan al +56 2235 1439


 

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